Kampo frente a los virus: lo que dos ensayos aleatorizados encontraron sobre la COVID-19 y la vacuna de la gripe
Un ensayo con 161 pacientes evaluó una combinación Kampo contra la COVID-19 leve y moderada. Otro, con residentes de cuatro centros geriátricos, midió si una fórmula distinta ayudaba a mantener más alta la respuesta de anticuerpos tras vacunarse contra la
Un ensayo aleatorizado contra la COVID-19, con resultados matizados
Durante la pandemia, un ensayo clínico multicéntrico y aleatorizado evaluó la combinación de Kakkonto —la fórmula más popular del Kampo, que este portal ya describió en una pieza anterior— con Shosaikotokakikyosekko, en pacientes con COVID-19 leve o moderado. De 161 pacientes reclutados, 81 recibieron la combinación Kampo añadida al tratamiento convencional y 80 recibieron solo el tratamiento convencional. El resultado principal, el tiempo hasta el alivio completo de los síntomas, no mostró diferencias significativas entre ambos grupos. Sin embargo, al analizar variables secundarias con un método estadístico que tiene en cuenta los riesgos competidores, la recuperación de la fiebre fue significativamente más rápida en el grupo Kampo, y el riesgo de progresión a una COVID-19 moderada que requiriera oxígeno suplementario resultó menor en ese mismo grupo, sin efectos secundarios relevantes atribuibles al tratamiento.
Por qué este resultado mixto es el más honesto posible
Es exactamente el tipo de resultado que distingue una investigación rigurosa de una promoción exagerada: la variable principal del estudio no mostró beneficio, pero ciertas variables secundarias sí lo sugirieron, con una magnitud de efecto (un cociente de riesgo de 1,76 para la resolución de la fiebre) que merece contarse con precisión, ni más ni menos. Los propios autores no reclaman una victoria clara del tratamiento, sino que documentan con matices dónde parece haber señal y dónde no la hay.
Un ensayo distinto, sobre la respuesta a la vacunación
En un terreno relacionado pero conceptualmente distinto —no tratar una infección activa, sino potenciar la respuesta inmunitaria a una vacuna—, un ensayo clínico aleatorizado y multicéntrico evaluó el efecto de Juzentaihoto, la fórmula que este portal ya describió por su papel en oncología, sobre el mantenimiento del título de anticuerpos tras la vacunación antigripal en personas mayores. El estudio reclutó a 91 residentes mayores de 65 años, un grupo de alto riesgo frente a la gripe, procedentes de cuatro centros de cuidados de larga duración en las prefecturas de Chiba, Gunma y Toyama, y realizó un seguimiento de 28 semanas tras la vacunación, con extracciones de sangre en varios puntos temporales para medir los títulos de anticuerpos frente a las cepas de gripe incluidas en la vacuna de ese año.
El fundamento detrás de este uso
Este ensayo se apoyó en estudios básicos previos que habían mostrado que Juzentaihoto potenciaba la actividad de las células citolíticas naturales (NK), la producción de citocinas y la actividad inmunoadyuvante frente a otras vacunas, como la del virus del papiloma humano, lo que sugería un mecanismo plausible por el que la fórmula podría ayudar a sostener, en el tiempo, la respuesta inmunitaria generada por una vacuna en una población —la de mayor edad— en la que esa respuesta suele ser más débil y de menor duración que en adultos jóvenes.
Por qué estos dos ensayos representan bien el estado actual del Kampo frente a las infecciones virales
Ni la combinación con Kakkonto demostró ser una cura milagrosa contra la COVID-19, ni Juzentaihoto se plantea como sustituto de la vacunación convencional: ambos ensayos investigan un papel complementario y específico —acortar la fiebre y reducir la progresión en un caso, sostener la respuesta a una vacuna ya administrada en el otro—, dentro de un diseño experimental que permite distinguir con precisión qué funciona, qué no, y en qué medida. Es, en definitiva, el mismo estándar de evidencia que este portal ha aplicado a lo largo de todas sus piezas: ni rechazo automático, ni promoción sin matices.