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Koho-ha y Gosei-ha: las dos escuelas del Edo que todavía determinan cómo se diagnostica en Kampo hoy

Una defendía la teoría china más elaborada del yin-yang y los cinco elementos. La otra la rechazó por completo en favor de lo que se puede ver y palpar. La segunda ganó, y esa victoria explica por qué el Kampo diagnostica como lo hace.

✍️ Admin 📅 30 de August de 2026 ⏱ 4 min de lectura 👁 3 visitas
Antiguo texto médico japonés encuadernado y abierto sobre una mesa de madera oscura junto a instrumentos de exploración sencillos

Una disputa de hace más de tres siglos, todavía visible en la consulta

Para entender por qué el diagnóstico Kampo actual se apoya tanto en signos físicos directos —el pulso, la lengua, la palpación abdominal— y tan poco en la elaborada teoría de canales, órganos y cinco elementos que caracteriza a otras medicinas tradicionales asiáticas, hay que remontarse a una disputa académica del periodo Edo (1603-1868) entre dos escuelas de pensamiento con filosofías diagnósticas opuestas.

Gosei-ha: la escuela que llegó primero

La escuela Gosei-ha (Escuela de los Desarrollos Posteriores), fundada por Tashiro Sanki tras doce años de estudio en China durante las dinastías Jin y Yuan, introdujo en Japón el sistema médico chino más elaborado de su época, con su teoría del yin-yang, los cinco elementos y una compleja red de canales y órganos. Durante generaciones, esta fue la corriente dominante de la medicina japonesa culta.

Koho-ha: la ruptura pragmática

A finales del siglo XVII, un grupo de médicos liderado por Gonzan Goto y, sobre todo, por Todo Yoshimasu (1702-1773), rompió deliberadamente con esa tradición. Yoshimasu, cuyo lema resumía su filosofía con crudeza —"no menciones lo que no se puede ver"—, rechazó las teorías del qi, el sabor de las plantas y las afinidades de canal que sostenía el Gosei-ha, y propuso en su lugar una medicina basada únicamente en signos y síntomas directamente observables, cruzados entre sí para identificar patrones reconocibles: el método que hoy se sigue llamando "emparejamiento de patrón y fórmula", y que constituye la base conceptual del diagnóstico Kampo moderno. Yoshimasu es, además, la figura a la que se atribuye el desarrollo sistemático de la palpación abdominal, la fukushin que este portal ha descrito en repetidas ocasiones como uno de los rasgos más distintivos del Kampo frente a otras medicinas tradicionales asiáticas.

Secchu-ha: el intento de reconciliación

A finales del periodo Edo surgió una tercera corriente, la escuela Secchu-ha (Escuela Ecléctica), representada por médicos como Tokaku Wada y Sohaku Asada, que trató de integrar lo mejor de ambas tradiciones: el pragmatismo clínico del Koho-ha con algunos elementos teóricos del Gosei-ha. Uno de sus discípulos indirectos, Seishu Hanaoka, combinó en 1804 la medicina Kampo con conocimientos médicos holandeses para convertirse en el primer cirujano en operar un cáncer de mama utilizando anestesia general, un episodio que ilustra bien la apertura de esta corriente ecléctica a integrar tradiciones muy distintas entre sí.

Por qué esta disputa determina el Kampo que se practica hoy

La inmensa mayoría de las fórmulas cubiertas por el seguro médico japonés actual proceden de la tradición Koho-ha, y esa herencia explica un rasgo que este portal ya señaló al describir la inclusión del Kampo en la CIE-11 de la OMS: sus patrones diagnósticos son más simples y menos elaborados que los de la medicina tradicional china, precisamente porque el Koho-ha rechazó de forma deliberada la teoría de órganos y canales que sí conservan otras tradiciones asiáticas. El diagnóstico basado en signos tangibles y observables —y no en construcciones teóricas abstractas— no es, por tanto, una limitación accidental del Kampo moderno, sino el resultado directo y buscado de una decisión filosófica tomada hace más de trescientos años.

Una victoria que sigue siendo visible en cada consulta

Cada vez que un médico Kampo actual presiona el abdomen de un paciente en busca de un signo físico concreto, en lugar de razonar a partir de una teoría abstracta de canales energéticos, está aplicando, sin necesariamente saberlo, el legado directo de Todo Yoshimasu y su ruptura con el Gosei-ha. Es un buen recordatorio de que ningún sistema médico, por antiguo que sea, ha permanecido estático: el Kampo que se practica hoy es, en gran medida, el resultado de una elección filosófica muy concreta, tomada por unos médicos concretos, en un momento histórico concreto.

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