EKAT: el archivo que reúne más de 500 ensayos clínicos sobre Kampo, y por qué la propia comunidad médica japonesa lo audita sin descanso
Desde 2007, la Sociedad Japonesa de Medicina Oriental compila, revisa y depura de forma sistemática toda la evidencia clínica publicada sobre Kampo, incluyendo la eliminación de estudios que ya no cumplen los estándares actuales.
Un archivo vivo, no una lista estática
Desde 2007, el Comité de Medicina Basada en la Evidencia de la Sociedad Japonesa de Medicina Oriental compila de forma sistemática los Informes de Evidencia del Tratamiento Kampo (EKAT, por sus siglas en inglés), un compendio de resúmenes estructurados de ensayos clínicos aleatorizados sobre productos Kampo, cada uno revisado además por un comentarista independiente. La primera versión de este esfuerzo compilaba 402 ensayos clínicos aleatorizados publicados hasta 2013; una actualización posterior amplió la cifra a 512 ensayos aleatorizados hasta 2019, reflejando el ritmo con el que la investigación clínica sobre estas fórmulas ha seguido creciendo.
Un proceso que también elimina estudios, no solo los añade
Lo más revelador de este esfuerzo no es solo su volumen, sino su disposición a depurar la propia base de evidencia con criterios de calidad actualizados. Un ejemplo concreto: un estudio cruzado, multicéntrico y doble ciego sobre una fórmula para la hipertensión y la enfermedad cerebrovascular, publicado originalmente en 1988, fue retirado del compendio EKAT en una revisión posterior porque el producto empleado en ese ensayo se había fabricado en 1985 y no cumplía los estándares de calidad de los productos Kampo actuales. Es un gesto poco habitual en la divulgación de evidencia científica —remover, no solo añadir— y refleja un compromiso con la actualización constante más que con la acumulación bruta de estudios antiguos.
Por qué este archivo importa más allá de los especialistas
El compendio EKAT es, en la práctica, la infraestructura que permite a cualquier médico japonés —o a cualquier investigador internacional interesado en el Kampo— consultar de un vistazo qué fórmulas cuentan con ensayos clínicos publicados, con qué diseño, en qué población y con qué resultado, sin tener que rastrear la literatura médica japonesa dispersa en revistas de acceso limitado. Es también la base documental que sustenta buena parte de las afirmaciones sobre eficacia que aparecen en las guías de práctica clínica japonesas para distintas especialidades, desde la gastroenterología hasta la oncología.
Una infraestructura imperfecta, pero autocrítica
Como se ha visto en la revisión sobre el uso del diagnóstico de patrón en estos mismos ensayos, la base de evidencia que compila el EKAT no está exenta de limitaciones metodológicas importantes, y la propia comunidad Kampo japonesa las reconoce abiertamente en sus publicaciones. Pero la existencia de un archivo centralizado, revisado por pares, actualizado periódicamente y dispuesto a retirar estudios obsoletos es, en sí misma, una infraestructura poco frecuente para una tradición médica de origen milenario, y una de las razones de fondo por las que el Kampo puede discutirse hoy con el mismo lenguaje de evidencia clínica —ensayos aleatorizados, revisiones sistemáticas, meta-análisis— que cualquier otra rama de la medicina moderna.